LA CARA OCULTA DE 'ALAVA
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La cara oculta de Álava

Las ruinas de Ochate, el denominado Roswell alavés, en donde varias personas aseguran haber presenciado fenómenos inexplicables.
Álava cuenta con una cara oculta que nunca aparece en los itinerarios turísticos, ni en las soleadas fotografías que ilustran los folletos de las agencias de viajes, ni en los lugares de parada obligatoria para las familias con reseña estrellada en la guía de moda. El territorio cuenta con otras rutas encantadas . Parajes de leyenda, edificios marcados por las más extrañas e inexplicables vivencias. Emplazamientos misteriosos cuyas historias corren de boca en boca, muchas veces entre susurros y otras promocionadas a bombo y platillo desde las más pintorescas publicaciones. Testimonios de apariciones, fantasmas, espíritus, manifestaciones e incluso extraterrestres que forman parte del imaginario popular y que se materializan en diversos puntos de la geografía alavesa.
Enrique Echezarra es todo un experto en la materia. Aunque se declara escéptico, persigue desde hace lustros la prueba que le transforme en un converso aunque por el momento no ha tenido suerte. "No digo que no existan fenómenos inexplicables, pero no creo que sean achacables a espíritus o a extraterrestres. Muchas veces los testimonios de la gente son muy subjetivos y, aunque esté convencida de haber visto algo concreto, en realidad ha sido testigo de otra cosa que, simplemente, ha interpretado de forma incorrecta", apunta.
Nuestra ruta encantada nace en Ochate, el auténtico Roswell alavés. Se trata de un pequeño pueblo situado a 15 kilómetros de Vitoria cuya supuesta maldición ha llenado numerosas páginas de publicaciones dedicadas a lo oculto. Abandonado desde hace un número indeterminado de años, sus muros albergan una leyenda negra que data de 1860. En aquel año, la historia asegura que una serie de epidemias de viruela, tifus y cólera asoló sus calles y dejó intactas las poblaciones vecinas. A raíz de estos sucesos trágicos empezaron a registrarse los más escalofriantes testimonios.
"Esta información sobre Ochate fue divulgada en el año 1982 a través de la revista Mundo Desconocido por un supuesto parapsicólogo alavés que dejó su trabajo en la Caja de Ahorros y se dedicó a sacarle los cuartos a la gente", explica Echezarra. En los años 40 y 50 fueron muchos los que percibieron o creyeron percibir voces, luces extrañas en el cielo, supuestos seres de otro planeta pululando por sus ruinas o damas negras. También quedaron registradas en cinta magnetofónica incontables psicofonías y hasta se dice que rayos caídos del cielo depositaban extraños medallones entre los restos de las casas. Hubo quien, durante las visitas al pueblo, cayó en trance o creyó detectar fuentes poseedoras de un gran caudal de energía.
"En estos momentos estoy colaborando con dos investigadores de Vitoria, Julio Corral y Antonio Arroyo, en la preparación de un libro sobre la verdadera historia de Ochate. Estamos revisando todos los archivos históricos disponibles y ni siquiera constan las famosas epidemias que dieron lugar a la leyenda. No hay nada. La única documentación encontrada asegura que la zona se despobló alrededor de 1930 por motivos naturales, no por circunstancias extrañas", afirma.
Apariciones de Andresito La segunda parada de nuestro itinerario nos lleva al corazón de Gasteiz, a la delegación estatal de Hacienda situada en la calle Olaguíbel. Según numerosos testigos, en este edificio mora el espíritu de un niño conocido como Andresito. En 1991, un periódico local dio cuenta de las primeras "apariciones en Hacienda", hecho que, tal y como recuerda Enrique, fue motivo de bromas entre los vecinos de la capital alavesa.
"En aquella época había un grupo de vigilantes jurados que inspeccionaba el edificio por las noches y sus rondas dieron lugar a muchos testimonios", asegura. Los hubo sencillos, en los que una puerta supuestamente cerrada aparecía abierta o una lámpara en teoría apagada quedaba finalmente encendida. Aquello se achacó a despistes y a la impresión que los techos altos, las amplias estancias en penumbra y el ambiente un tanto tétrico del lugar producen de noche, pero los sucesos continuaron.
Una noche de 1994, uno de los vigilantes que se encontraba en el puesto de control vio pasar a dos figuras bajando por las escaleras. Un hombre de edad avanzada y un niño, ambos cogidos de la mano. Después de darles el alto y explicarles que no podían permanecer en el edificio de madrugada, el vigilante optó por dirigirse a la vecina comisaría en busca de ayuda, ya que los intrusos no le respondían ni prestaban la menor atención. De vuelta, agentes y vigilante registraron el recinto sin encontrar rastro alguno del abuelo o del nieto. Según el testimonio del guarda, era materialmente imposible que hubiesen abandonado el lugar, cerrado a cal y canto, sin que nadie se hubiera dado cuenta. La leyenda urbana concluye asegurando que los responsables de la Hacienda estatal decidieron instalar videovigilancia para eludir este tipo de incidentes.
La imagen del niño volvió a materializarse en numerosas ocasiones tanto en corredores como en habitaciones o despachos. Lo extraño es que muchos funcionarios aseguraban haberlo visto pero nadie era capaz de aportar datos sobre sus rasgos físicos o indumentaria. Nada que permitiera identificarlo o ubicarlo en una época concreta. Para no alarmar a quienes se acercaban al edificio, los trabajadores renunciaron a hablar de "el fantasma" y bautizaron al supuesto espectro con el nombre de Andresito. Tal fue el éxito del apelativo que el inmueble pasó a denominarse, en la jerga del funcionariado, como "el edificio de Andresito".
La historia olvidada de este edificio explica que sus cimientos se alzan sobre el antiguo convento de San Francisco, fundado en 1200. Por una serie de circunstancias de orden urbanístico que nadie acierta a explicar, fue demolido en los años 30. Tras 20 años de abandono, el solar fue finalmente aprovechado en los 60 para edificar la actual delegación estatal de Hacienda y su construcción dio origen a esta serie de fenómenos extraños. El único resto del antiguo convento es un arco de piedra que aún se conserva dentro del patio de manzana que da a la parte trasera de la delegación. Varios vecinos de esta manzana aseguran haber oído por las ventanas que dan a este patio común a un niño reír y correr de madrugada. En los terrenos del antiguo convento reposaban los restos de ilustres gasteiztarras como Olaguíbel o Landazuri y, en la Edad Media, un cardenal que se encontraba de visita por Álava fue nombrado Papa la noche que pernoctó en este lugar.
Lacorzana también cuenta con una historia encantada. La torre de los Hurtado de Mendoza, propiedad de tres hermanos historiadores, se encuentra en el límite entre Álava y Burgos y, según sus titulares, en ella tenían lugar fenómenos extraños. Luces a medianoche en estancias abandonadas, extrañas llamadas anónimas a la puerta, anómalos comportamientos de los perros que ladraban y aullaban sin sentido, sombras que no correspondían a ningún objeto o la sensación constante de sentirse observados llevaron a los hermanos a buscar ayuda en supuestos expertos.
Enrique Echezarra también respondió a la llamada realizada por los dueños de la torre. "La sorpresa fue que la noche anterior había llegado al lugar un grupo espiritista de Bilbao. Vestían túnicas blancas y, en torno a una antigua mesa de roble, practicaban sesiones de espiritismo puro y duro. Les acompañaba una chica que era su sacerdotisa y todos juntos invocaban a los espíritus. Hubo un momento en el que la mesa se movió, pero lo hizo sin que ninguno de ellos apartara las manos de su superficie, lo cual resultaba un poco sospechoso", recuerda.
Al final, como en otras tantas ocasiones, el misterio quedó sin respuesta, suspendido en el aire, y dejó a los asistentes con una extraña sensación de frustración interior. Echezarra no tira la toalla y confía en que un día ese sentimiento se disipe y deje paso a la certeza. Hacia el escepticismo o hacia la creencia.
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